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Instituto Cervantes de Tokio

Blog sobre nuestros cursos de español y las actividades culturales

Próxima reunión del Club de lectura en octubre

El sábado, día 29 de octubre, a las 11 de la mañana, nos reuniremos para la sesión mensual del Club de lectura de la Biblioteca “Federico García Lorca” . Previamente podremos hablar con la escritora Elvira Lindo en un encuentro especial para los miembros del club de lectura que hemos preparado para el viernes 28 de octubre a las 6 de la tarde antes de que ella imparta su conferencia en el Instituto. Si quieres hablar personalmente con la autora de “El huevo Kinder”, acude el viernes 28 de octubre a las 17:45 h en la sala de la biblioteca

En primer lugar dedicaremos unos minutos a posibles comentarios relacionados con la sesión anterior. Después comentaremos los relatos que hemos leído para esta ocasión. En octubre estamos leyendo varios relatos de autores españoles de la segunda mitad del s. XX. Finalmente, entre todos propondremos lecturas futuras para permitir que los participantes tengan más tiempo en conseguir las obras que se leerán en meses venideros.

Los relatos que estamos leyendo son:

“Ellos sacaban a pasear al perro” Juan José Millás
“El médico nocturno” Javier Marías
“La mecedora” Francisco Umbral
“El paseo repentino” Enrique Vila-Matas
“El desertor” José María Merino
“El huevo Kinder” (de “Lo que me queda por vivir”) Elvira Lindo

Para complementar información sobre los autores de la lectura de octubre y su obra, os proponemos:

Página oficial de Juan José Millas

Sitio web oficial de Javier Marías

Sitio web de Francisco Umbral

Página oficial de Enrique Vila-Matas

José María Merino en Wikipedia

Página oficial de Elvira Lindo

En la Biblioteca del Instituto Cervantes tenemos todos los relatos que estamos leyendo en octubre

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19 comentarios a «Próxima reunión del Club de lectura en octubre»

  1. alicia dice:

    Hola,
    Acabada la reunión, os cuento lo que me acuerdo que pasó, que hablamos, que concluimos…
    (para los que no pudieron venir y se quedaron con ganas)
    1- Para esta ocasión habíamos decidido leer para comentar, 6 relatos de 6 autores diferentes. Bueno,
    pues a todos ( creo) incluida yo, que era una de las que lo había decidido, nos pareció demasiado.
    Acabamos un poco agigolados (ajigolados) yendo a salto de mata por el campo de la literatura (en
    buen sentido). Los relatos nos gustaron mucho.
    2- El libro que nos va a ocupar el mes de noviembre será Pedro Páramo, como ya se había decidido.
    3-La lectura del mes de diciembre tambien quedó decidida, una leyenda de Bécquer.
    4-En cuanto a los comentarios de los relatos, espero que me ayuden los asistentes y y los que no
    asistieron, pero que los tenían leidos.
    Continuará…

  2. alicia dice:

    Hola 2
    Aquí estoy otra vez. Y esta, para hacer un comentario sobre “La mecedora” de Umbral.
    Tengo que confesar que yo tengo debilidad por Umbral; vamos, que para mí, lo que dice
    Umbral, va a misa. Pero tambien pensaba, no sé porqué, que este cuento no sería el que
    más gustaría. Y ahí la sorpresa cuando Elena comenta la paz que transmite una mecedora…
    No me acuerdo de sus bonitas palabras ( ojalá nos lo vuelva a contar ella misma, yo temo
    equivocarme). A mí lo primero que me llamó la atención fue el estribillo de la mecedora y el ritmo:
    Ea mi niño, ea… Es una canción de cuna!. Tambien señaló Manolo ( perdón si me equivoco)
    que así como habíamos leído un cuento de Monterroso sin signos de puntuación, éste de Umbral
    era todo lo contrario: tiene muchos para obligarte a leerlo lentamente (está durmiendo al niño)
    Algo más para añadir?

  3. Elena Quesada dice:

    Sí, yo en espera de la colaboración para mi mecedora nueva, jajaja. Nada, que a mí, en parte, como a Alicia, me vale mucho el filtro del tiempo (en especial para la pintura), y otro poco el sello de calidad que da la falta de vida (biológica, sí, tétrico, lo sé) por eso, me ha gustado mucho este cuento escrito en 1977, creo una época de revolución generalizada. La lectura del relato me inspiró cierto institnto maternal, que, créanme, tengo bastante escondido (y hasta disfrazado), por eso, siento que es un cuento hermoso y poderoso.
    Aquí, dando bola 🙂

  4. alicia dice:

    Gracias Elena por “darme carrete”, que tambien se dice así, con un sentido un poco diferente.
    Tambien decías que una mecedora evocaba a los padres. A mí me pasa; Recuerdo que despues
    de terminar de comer, mientras unos recogíamos por turnos y otros seguíamos con la conversación
    bien animada, mi padre se sentaba en la mecedora con el café recién terminado, y al amorcito de la
    mecedora y la chimenea se quedaba dormido. A los 30 minutos justos, se despertaba solo, y se iba al
    trabajo. Muchísimos años despues leí por algún sitio que 30 minutos es el tiempo que tarda en hacer
    efecto la cafeina y así mismo el tiempo de la siesta ideal. Qué recuerdos y qué sabiduría en otros
    tiempos…

  5. pablo dice:

    Buenas noches.

    El sábado pasado falté al Club y puede que mis comentarios
    en el blog sean un tanto redundantes… pero haré el esfuerzo
    de esquivar lo que, sospecho, ya se dijo.
    Se está hablando de “La mecedora” de Umbral….
    una mecedora,…..algo tan inofensivo y traslúcido,
    que de tan desapercibido, nadie toma en cuenta.
    Hasta que ¡Puuum! explota, de repente, de significado y
    restaura eso que debería ser ubicuo y normal: la ternura
    y el vínculo entre dos personas, padre e hijo, esta vez.
    Umbral hace un listado rotundo de rutina y desencanto,
    poniendo comas allí y acá, como flashes cortantes de
    los ángulos más puntiagudos de la ciudad y sus trajines.
    Que no es el sillón de gerente, sino la mecedora lo que
    nos convierte en indefensos, sin armadura de peatón,
    oficinista, rabdomante, socialdemócrata o sastre,….
    indefensos hombres-mujeres que acunan a un niño.
    Umbral nos pone una mecedora en las narices,
    Orson Wells nos puso un trineo de nieve (rosebud).
    Busquemos por ahí que tal vez sean nuestras castañuelas,
    fichas de dominó, una paellera o una guitarra, el mejor antídoto.
    Y si sucede que se precisa antídoto, es porque hay veneno.
    (Lo ideal es que no hubiera veneno, pero eso ya escapa
    al cuento y a la vida).

    veremos si no pifié el penalty….

    pablo

  6. alicia dice:

    Hola Pablo,
    No pifiaste nada. me alegro de leer tus aportaciones, siempre con ese sabor especial que
    pones (¿allspice?)
    Me alegro de que estés ahí y no nos hayas abandonado.
    A ti, la mecedora, te evoca desencanto?. Habría que ponerse a mirar fechas, pero ¿piensas
    que Umbral ya sabía que su niño estaba muy enfermo cuando lo acunaba?.
    —-
    Y ya de paso escribo lo que me acuerdo que se comentó del cuento de Millás, ellos sacaban a
    pasear al perro: Lo primero que se dijo es que el relato carecía de amor por el perro, y lo otro que
    se dijo es que te podías sentír identificado con la ironía de que el perro se enojara con el amo cuando
    no hacía lo esperado por el animal.

  7. pablo dice:

    Hola, Alicia.

    No, no, la “mecedora” de Umbral no me evoca desencanto,
    todo lo contrario, che.
    Lo del desencanto y el sinsentido era por la descripción
    de la lista al tuntun del trajín de la ciudad y su penoso reloj:
    “Las gentes, el olor de la oficina en las manos,
    las señales de la calle, las cicatrices de ceniza y humo,
    las manos curtidas de otras manos, curtidas de dinero,
    saludos, compraventas, teléfonos, mecanografía.”
    “La mañana del domingo, con sueño, dolor de cabeza y
    embrutecimiento de la cena del sábado, es para pensar
    en el fracaso de la vida, para ver del revés las semanas,
    para verse en una pausa de luz viendo desde las escaleras de sombra
    del trabajo, la costumbre, las conciliaciones. ”

    Y allí nos pone la “mecedora” como contrapartida de todo
    aquello. Para salvarnos de la locura. Esta vez, repito,
    fue una mecedora, una “cosa”…. no como fetiche enajenador,
    sino como objeto de reconciliación y unión de almas.
    Nada de jugar solo, sino compartir… de allí que nombré
    castañuelas para bailar con otras gentes, el dominó para
    jugar con tu pareja, la paella para comer de a cuatro y la
    guitarra para conquistar a tu mujer. No se si me explico. :o)

    gol

    pablo

  8. alicia dice:

    Re-hola Pablo,
    Confieso que no sabía en qué dirección venía el balón. Debe ser por eso del alma masculina
    y femenina de que hablábamos el otro día, con lo de Galdós…
    Siento mucho no tener en casa el cuento para releerlo antes de comentarte. Como no quiero
    que se quede frío, voy a sacar de mi memoria lo que quedó. Y ojalá se anime alguien más…
    Sí me pareció extraño que una canción de cuna contuviera tantos sinsabores de la vida
    cotidiana, pero en mi mente femenina algo me decía que si un papá le cuenta al niño todo
    esto, no se va a dormir. Puede que Umbral mismo necesitara mecedora y niño para relajarse,
    y supiera que su hijo le sabía escuchar, y no fuera una canción de cuna, como mi alma cándida
    pensaba…¿ Por ahí van los tiros? :o))

  9. pablo dice:

    Hola!

    ¿Será tan abismal la diferencia de lectura entre la mirada
    femenina y observación masculina ?
    Temo por mi salud mental si es que sigo embarrando
    la cancha….. pero me empecino en dejar claro mi lectura.

    Desde el título mismo creo creer que se refiere a la mecedora.
    Eso del vaivén de la mecedora, “ea, ni niño, ea”.
    (“ea” adelante, “mi niño” atrás, “ea” adelante) y así todo el cuento.
    Transcribo textual el primer párrafo, para aclarar lo que quiero decir.
    ( Las mayúsculas son para ver el contraste entre los dos mundos en vaivén…..
    El agobio cotidiano enlistado entre comas, fragmentario e irritante,
    para acentuar la penuria de la rutina.
    Y frases largas y “poéticas” para referirse a la inevitable ternura
    de un padre con su bebé. Y todo en un mismo párrafo, …..vaivén….
    viene y va de un mundo a otro, de sentidos contrarios, adelante y atrás)

    “”Dormir al niño, ea, el niño en los brazos, en cuanto llega a casa, tarde,
    justo a tiempo de dormir al niño. «Ya se nos estaba durmiendo; como no llegabas».
    LA CALLE, LA PRISA, LOS COCHES, LOS AUTOBUSES, LA OFICINA.
    Dormir al niño, dormir al niño en la mecedora, ea, ea mi niño, ea.
    El vaivén de la mecedora, el vaivén oscuro de la mecedora,
    madera sobre madera, la mecedora en la sombra, con brazos de mullido
    y bamboleo de la madera sobre el parqué, como un trineo,
    como una barca en el agua. Ea, mi niño, ea.
    LAS GENTES, EL OLOR DE LA OFICINA EN LAS MANOS, LAS SEÑALES
    DE LA CALLE, LAS CICATRICES DE LA CENIZA Y HUMO, LAS MANOS
    CURTIDAS DE OTRAS MANOS, CURTIDAS DE DINERO, SALUDOS,
    COMPRAVENTAS, TELÉFONOS, MECANOGRAFÍA. LA VELOCIDAD DE
    LAS GESTIONES, LA HERIDA DE LA TELEFONÍA, LA CALLE.
    Y por fin este sosiego balanceado, este oasis de sombra y hogar,
    este vaivén de la mecedora, con el niño en los brazos, al atardecer,
    justo has llegado a tiempo de dormirle.””

    ¡Qué manera de empezar un cuento! y además lo continua así!
    Francisco Umbral es impresionante.

    Invito a leer nuevamente el cuento y descubrirán más detalles.
    La mecedora es adquirida antes del nacimiento del niño.
    Y la mecedora cobra sentido luego de un azaroso pero
    natural acto de acunar al bebé.

    Y casi al final escribe:

    “”La mecedora está hecha para renunciar, para empequeñecer
    el mundo y empequeñecerse reduciéndolo todo al viaje breve y
    reiterado de atrás adelante, de adelante atrás.
    La mecedora es un mueble para renunciar.””

    Acá es donde hago referencia en los comentarios anteriores
    sobre la mecedora que nos vuelve indefensos (en el buen sentido,
    quitarnos la armadura, indefensos, quitarnos la careta de peatón
    o gerente o socialdemócrata) un mueble de renuncia,
    (renunciar a ser peatón, etc.) para volver a ser humanos.

    Y creo sospechar que, del mismo modo que Umbral eligió
    una mecedora, cada uno podrá elegir cualquier objeto
    que invite a volvernos humanos, y allí enuncié al azar
    las castañuelas, el dominó, una paella o la guitarra.
    ( o Wells, con su ciudadano Kane y su trineo)

    Uff! (dirán más de uno :o)

    Tengo para escribir sobre este cuento más de dieciocho páginas….
    amenazo con seguir escribiendo…… :o)
    (pueden detenerme, si es necesario…)

    felices sueños

    pablo

  10. alicia dice:

    Hola3
    Me encanta ésto que has dicho-escrito.
    A mi, me ha podido el sentimiento de ternura padre-hijo, no porque lo dijera Umbral, es porque me fui
    en las evocaciones y se me desdibujó la mecedora y el tedio que cuenta fuera del hogar.
    Descifraste también el sentido de los signos de puntuación. Y remarcaste esas palabras de reproche
    que le hacen las mujeres cuando vuelve cansado de trabajar, le ponen en brazos al niño sin darle
    tiempo siquiera de decir “tadaima”.
    Tienes razón.

  11. pablo dice:

    Ahhh!! se equivocó pablo :oP

    escribió Orson Wells cuando en realidad es Orson Welles, ahh! canalla.

    pablo

  12. alicia dice:

    Gente!!,Que se apaga la llama del blog!!, Que se pone aburrido!! Que hay que atizar el fuego!!.
    Si nadie tiene nada que decir, voy a viajar por la red, como hace Doraemón con su “poketo”,
    y me pongo en otro club de lectura de otro IC para pedir hermanamiento. Me van a ayudar con ésto?.:o)

    Por si acaso, voy a continuar con lo del otro día…
    Les decía (poniendonos en situación), que cuando Umbral llega a casa, imagino que cansado de su trabajo,
    las mujeres le ponen al niño en brazos, sin darle tiempo a cambiar el “chip”, y por eso, al tiempo que acuna,
    despotrica…, eso sí, cambiando de ritmo, como muy bien dice Pablo.
    Para el que no haya vivido en Japón, le cuento que “tadaima” es lo primero que se dice cuando pones los
    piés a la entrada de casa, cuando has salido y vuelves. Una cosa parecida al nuestro “ya estoy aquí”.
    Vamos! , entren sin zapatos y sin freno en la lengua, ni en los dedos de apretar teclas :o)

  13. pablo dice:

    Buenas noches.

    Espero que no se hallan tomado en serio lo de
    las dieciocho páginas…. son doce.
    Pero me las guardo, porque me da pudor. :oP

    Alicia tiene razón. No hay feedback.
    Verdad que se apaga el blog.
    Por razones laborales no puedo asistir personalmente
    los sábados, pero siento que estoy presente a través
    del blog. Bueno, exagero un poco….
    Si fuera por lo que se ve en el blog, no somos más de tres
    o cuatro…. y es una pena porque, los sábados, la sala de la
    Biblioteca siempre está más llenita.
    Espero que además de Alicia, Elena, Seiko, Maki, y Masa,
    alguno más se anime o se atreva a escribir….
    digo, para saber que están allí….

    ¡Eso! teclear y entrar sin zapatos.
    (¿será que todos usan zapatos con cordones y
    les da pereza desanudarlos?)(Entonces entren con los
    zapatos puestos. Hacemos como que estamos en España). 😮

    ———–

    También me gustó el cuento “El desertor”.
    ¿Qué fue lo que le pasó a la mujer en los meses
    que llevaba muerto su marido?
    El cuento comienza con una frase que descifra un poquito….

    “El amor es algo muy especial. Por eso, cuando vio la sombra…..”

    “Sombra”, escribe Merino.
    ¿Fue todo una alucinación?
    Son más de tres meses entre San Juan y septiembre….

    ———–

    Ahora sigo con mi lectura de Juan Rulfo.
    Espero terminarlo para comentar algo.

    pablo

  14. alicia dice:

    Olee!, esa manera elegante de encandilar el fuego.
    Yo voy a entrar en zapatillas de andar por casa, porque no tengo aquí el cuento para releerlo.
    Me acuerdo que comentamos si era su espíritu el que había vuelto a casa la noche de San Juan.
    A mí me pareció muy vivo y una historia muy triste. Qué has visto en los tres meses?. Me dejas intrigadísima.

  15. alicia dice:

    Yo, que tánto azuzo (en buen sentido) al personal para escribir en el blog … Resulta que voy a tener que estar
    “missing” un tiempito m(0)m. Me voy, segura de que Pablo no dejará apagar la llama, una llama bien viva y bien
    cálida de cara al invierno, o, bien peleona para hacernos salir de la modorra… Pablo, lo dejo en tus manos…
    Y yo : chotto, ittequimaaas…

  16. alicia dice:

    Perdón por lo desorganizado del comentario de arriba.
    Me pasé en la largura de los renglones. Gomén!

  17. pablo dice:

    Alicia, ¡¡Se te va a extrañar!!

    Sigo con el cuento “El desertor”…….. bueno, no hay
    mucho que decir. El comienzo del cuento me hace
    pensar más en la mujer, y no en el marido o su espíritu.
    Repito la primera frase:

    “El amor es algo muy especial.”….

    No se…. la aparición sucede inmediatamente después
    de la noche de San Juan, justo cuando la mujer pasa por
    el poblado de “festejo” y luego de ir a saludar a su hermana.
    Para volver sola a su casa…… mmmm
    De la algarabía del pueblo (mucha gente), el saludo a su hermana(menos gente)
    y después se queda sola…. todo como una caída hacia…..
    Aquí me detengo…. Merino quiere dejarnos allí, y aquí me detengo.

    Si alguien tiene para comentar, pues adelante.

    sigo leyendo a Juan Rulfo.
    (tengo que leer dos o tres veces la misma página
    para poder seguirlo….. )

    pablo

  18. Elena Quesada dice:

    Respecto a “El desertor”, a mí me parece que si el amor nos “revuelca” los sentimientos y las ideas, considero perfectamente lógico (en tanto es ilógico) que alguien pueda caer en depresión al perder al ser amado. En otras palabras, si podemos (destaco la primera persona) enamorarnos al punto de ilusionarnos, ¿por qué no podríamos igualmente alusinar?
    ¡Pero qué bonito ilusionarse!, ¿verdad?

  19. Elena Quesada dice:

    Corrección ortográfica: aluCinar…. (todavía estoy en la fase de iluSión) 🙂

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