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Club de lectura de noviembre: Cuentos de la selva de Horacio Quiroga

El 27 de octubre de 2016 en Biblioteca, Club de lectura por | 12 Comentarios

Tras la sesión de lectura de octubre, dedicada a Soledad Puértolas y su libro de cuentos Compañeras de viaje, volvemos a la narrativa escrita en América con estos Cuentos de la selva de Horacio Quiroga.

CompañerasA Soledad Puértolas no le dedicamos una entrada en nuestro blog, tal como es costumbre en nuestro club de lectura, y es de justicia que aquí intentemos reparar, en la medida de lo posible, nuestra falta. Más aún cuando sus textos nos depararon una hora de conversación tan agradable.

En la sesión del sábado 8 de octubre, nos dedicamos a comentar y analizar, especialmente, el relato titulado «Masako», que tiene como protagonista a una mujer japonesa. ¿Era creíble para un lector japonés encontrarse en el texto con una mujer japonesa tan extrovertida y habladora?, ¿cuál era la intención de la autora al poner frente a frente a una mujer oriental y a una mujer española en París?, ¿por qué la mujer japonesa se llamaba Masako?, ¿y por qué la española se llamaba Alicia?

Son preguntas que pueden parecer triviales, pero sus respuestas nos ayudaron a comprender mejor el texto y a descubrir algunas relaciones y significados no siempre evidentes. Por ejemplo, la relación entre la Alicia del relato de Soledad Puértolas y la Alicia de Lewis Carroll.

cuentos_de_la_selvaPor su parte, los Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga, son cuentos infantiles, protagonizados por animales, que el autor uruguayo dedicó a sus hijos. En estos cuentos, cuya lectura también disfrutamos los adultos, Horacio Quiroga recrea sus propias experiencias en la selva de la provincia argentina de Misiones, y deja volar su imaginación.

Cuentos de la selva contiene ocho relatos que fueron publicados bajo este título en Buenos Aires, en 1918, cuando ya su talento como gran maestro del cuento había sido reconocido, gracias al éxito de sus Cuentos de amor de locura y de muerte, volumen publicado un año antes.

Cuentos de la selva está disponible en nuestra biblioteca de papel y también en nuestra biblioteca electrónica, tanto en PDF como en formato e-pub. ¿A qué esperas para comenzar a leer?

Lecturas de noviembre y diciembre:

5 de noviembre: Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga. (Reservar)
3 de diciembre: Cuestión de amor propio, Carme Riera.

Sesiones moderadas por David Carrión, jefe de biblioteca.

Y en nuestro Club Virtual de Lectura, en noviembre:

desierto_nunca_se_acaba

El desierto nunca se acaba, de José Watanabe.

 

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12 comentarios a «Club de lectura de noviembre: Cuentos de la selva de Horacio Quiroga»

  1. pablo dice:

    Soledad Puértolas:
    “Compañeras de viaje”

    No he logrado leer todo el libro, no lo he conseguido
    a tiempo…..(tarea para después de ahora :o).

    “Masako” y “Otoño de 1968” ,
    fueron los dos cuento leídos y comentados por la mayoría de los asistentes.
    (más responsables y dedicadas las damas a “mi izquierda”,
    que leyeron todos los cuentos, como corresponde.)

    ((Dejo aclarado de una vez por todas que mis
    frecuentes ausencias son sólo una vulgar estrategia de mi ego.
    Desaparecer por unos meses y regresar, sin avisar,
    sólo para recibir esos vítores y aplausos de bienvenida
    a las once en punto de un Sábado, ¡Ja!…..
    El Papa Francisco, Messi y yo. ¡Ja!))

    Veremos si logro estar a la altura para comentar….

    Masako

    … sin un “ay” para respirar que David tira el balón
    y uno aún con la mascarilla puesta, …pues tartamudo uno….
    Aclaré desde el principio la condición femenina de la autora
    plus española, de sesenta y tantos años (al escribir “Compañeras de viaje”, 2010)
    no como irónica discriminación o sarcasmo sexista, sino como énfasis…
    Tratar de no olvidar eso (que es mujer, discretamente sensible y hasta austera en las
    emociones). Que vamos a comentar cuentos en los que los
    “acontecimientos importantes” no son situaciones extremas,
    guerras, asesinatos o grandes tragedias ni tragedias minúsculas.
    En estos dos cuentos no pasa nada “extraordinario”,
    como mucho, el hecho de ser mujer y estar de “viaje… acompañando a….”…

    Entonces es leer dos párrafos y ya estamos en situación e identificad@s,
    y hasta podemos sentir esa nebulosa desolación….
    Conciso, preciso y directo. La intimidad del diálogo interno ante la
    libertad, y por eso la incertidumbre, de estar en un lugar desconocido,
    la curiosidad ante todo lo exterior y a la vez la inquietud de enfrentarse
    consigo misma ante la súbita soledad y el desamparo emocional.
    En “Masako”, Alicia ya desde el principio, luego de una cena con su
    esposo, se reprocha el viaje a París. A la mañana siguiente cambia
    y se siente mejor en París que en Madrid, …ahhh! …esos vaivenes…..
    Pasea por la ciudad y encuentra una librería y detalla la particularidad
    de los clientes, un broche, un bolso raro, … hasta que compra una libreta
    de “tamaño medio” que cabe en cualquier bolso… (y que no importa lo
    que va a escribir en él).
    “No hay tantas ventajas en el hecho de ser una princesa,
    es una suerte ser anónima, no hay por qué dar el parte del estado
    de ánimo de una persona a nadie”,
    escribe Alicia en el cuaderno.

    El encuentro casual con Masako y…. ya saben todo eso que está allí escrito
    en el libro mismo.
    El terremotito en el alma llega al final de la página 205 (de mi copia,….
    empieza: “¿Existen los presentimientos?…..” ). Ese extrañamiento
    sentido luego de la cena con su esposo la noche anterior,
    la identificación con Masako, como si conocer las vivencias de Masako
    pudieran resolver su propia vida…..

    O sea,en el cuento “no pasa nada” y además surgió en la sala
    la inquietud de qué es lo que quiso decir la autora con estos cuentos……
    Bueno, sospecho que los escritores (bah! los artistas en general)
    ya no están de humor para relatos morales, el bien y el mal,
    dios y ángeles caídos. Alcanza con un tic neurótico,
    una muela, una cena con Raúl, sea o no la rubia ortográficamente noruega,
    sea Akihito o Naruhito (con el debido respeto).
    Ahí está uno con su vida.

    (¿disgresión? ¿digresión? de este humilde escriba,
    No ya un libro o un párrafo o una frase,
    alcanza con una palabra para imprimir en la imaginación del lector,
    y que al leerla no podrá evitar la evocación:
    “RINOCERONTE”, digo.
    Y zaz! estará en tu cabeza la imagen de un cuerno prominente
    sobre una nariz (los cuernos suelen estar en la testa)
    de un bestial mamífero acorazado,…. y no podrás evitar pensarlo.
    Te he dejado un rinoceronte de regalo en tu cerebro,
    y no lo podrás evitar…
    Entonces un cuento o un libro entero ha de dejar algo más
    sustantivo que una imagen, digamos, el alfabeto menos desordenado.
    Y desde ya que no nos será fácil vivir la vida de Alatriste,
    pero ¿quien sabe? tal vez Alicia.. la de Soledad Puertolas,
    por supuesto.
    Tratar de encontrar, o más complicado, buscar un significado
    patente de un cuento o libro es tan difícil como buscarle sentido a la vida.
    Una frase dicha por una compañera allí en la sala:
    “No hay ningún problema, pero no somos felices”.
    Desde los presocráticos hasta Woody Allen,
    desde Descartes a Sartre con su “estamos condenados a ser libres”
    que no hay respuesta….)

    Y me inclino ante David por la generosa y sorpresiva
    relación entre la Alicia de Soledad Puértolas y la Alicia
    de Lewis Carroll.
    No voy a revelar los detalles, pues no tengo el
    tupé de apropiarme de ideas ajenas.
    Y además es prerrogativa de los que con voluntad y
    tiempo se han arrimado al Club (y los quinientos maravedíes mediante :o))
    para llevarse unas nutritivas y saludables palabras de David.
    El nombre mismo de la protagonista, Alicia; el Conejo Blanco, la cristalera,
    el reloj del Conejo, ahh….
    (hay que leer muchach@s, no read, no dear) (¿hmmm?)

    ((Otra casualidad. Estaba leyendo Alicia… de Lewis Carroll,
    Un libro, en realidad, llamado “Alicia anotada” de Martin Gardner.
    Es más bien un libro sobre “asuntos matemáticos” dentro del original.
    No olvidar que Lewis Carroll era matemático y tartamudo….. digo.))

    pablo

    disculpadme por no poder nombrar a las compañeras,
    mi memoria tiene tres bits y dos están de huelga.

  2. pablo dice:

    Buenos días!

    Raras coincidencias por estos días…..
    Hace un par de meses leímos y comentamos “El Sur” de Adelaida García Morales.
    Al mismo tiempo y azar mediante, leyendo los periódicos, digamos, al estilo Flash Gordon
    (o sea, rápido) para estar al tanto de tantas tontas noticias de actualidad,
    resalta una reseña sobre un libro recientemente editado sobre Adelaida García Morales.
    Aquí el link:

    http://www.vozpopuli.com/cultura/Novelas-Entrevistas-Elvira_Navarro-Cultura-Libros-Novedades_0_956004459.html

    …. la sorpresa no es poca, y la tristeza…. inmensa….

    Escribir….. eso de dar vida a personas que no existen,
    y tal vez desear vivir todas esas vidas, creadas por un tintero fértil,
    y estar condenad@ a vivir “una” sola vida…… mmm…
    el mundo, el universo, digamos, no parece ser un lugar
    muy hospitalario…..

    (sigo otro día,….. para comentar los cuentos de octubre).

    pablo

  3. pablo dice:

    Disgresión sin importancia…

    Un acontecimiento nimio :
    durante la tertulia un señor de mediana edad
    irrumpe sigilosamente y me pregunta qué
    estamos haciendo.
    – Es el club de lectura, le contesto en voz baja y en japonés.
    (creo que no me entendió).
    Pero se sentó a mi lado y no duró mucho allí.
    Estábamos hablando justo de Masako y sus andanzas.
    El señor empezó a moverse en su silla mientras se
    hablaba de amantes casados, amores prohibidos y
    demás actividades non sanctas.
    Me doy cuenta un poco tarde que el señor se había ido….

    “Mejor me marcho…”,
    “Están hablando de mi….”,
    “Ahh!…. sabía que eso no duraría en secreto mucho tiempo… aahh!”…
    “Se me notaba en la cara,… escondía los ojos de los ojos que me miraban…..” ahh”

    El señor está en la clase del cuarto piso. Es más alto que yo.

  4. Biblioteca Tokio dice:

    ¡Ay Pablo! Imaginación desbordante la tuya. ¡Tu último comentario da para otra novela!
    Muchas gracias por tu primer comentario y muy interesante el enlace que ofreces en el segundo. Un enlace que conviene complementar con este artículo de Víctor Erice,exmarido de Adelaida, en el que se refiere al mismo libro de Navarro:
    http://cultura.elpais.com/cultura/2016/09/29/babelia/1475153443_790435.html
    Saludos muy cordiales,
    David.

  5. pablo dice:

    Gracias, David, por el link de Victor Erice!

    Aclarar la cosas,…. que nunca está demás
    escuchar la otra campana, que a veces es la
    más adecuada…..

  6. pablo dice:

    Buenas tardes!

    Estaba pensando…. (no siempre da resultado…)
    escribir los comentarios de acuerdo al título de
    esta misma página.
    Me explico, casi siempre estamos comentando las
    reuniones anteriores a la página que corresponde.
    Estamos como desfasados un mes, digo.
    El título dice
    “Club de lectura de noviembre:
    de Horacio Quiroga”
    Pues, es mejor escribir sobre ese autor ¿no?.

    Y así le quitamos un peso a David, y darle tooodoo
    el tiempo del mundo para actualizar la página :o)

    Y así escribo algo que no se aleje tanto de lo leído…

    RINOCERONTE

    pablo

  7. pablo dice:

    Buenas tardes!

    Bienvenidos al blog del Club de Lectura-Lectura
    (… todos leen y leen… y así me dejan toodooo
    el espacio en blanco para escribir tonteras…)
    Y bien, ante la escandalosa repercusión de la propuesta
    sobre cambios de los “tiempos” de los comentarios,
    he decidido seguir adelante.
    “Cuentos de la selva”
    Horacio Quiroga
    El libro de cuentos pintaba para un sábado tranquilo,
    los relatos son de lectura sencilla hasta para
    los no hispanohablantes. Pero, justamente, porque fue leído
    por casi todos los asistentes, los comentarios fueron diversos y
    anecdóticos, (digo, hay quien vivió en el Paraguay y que vió
    la selva, allí cerca de donde Quiroga escribió estos relatos.
    O quien tuvo un abuelo que vivió en Uruguay, Quiroga era uruguayo)….
    En Argentina es inevitable su lectura en la escuela elemental.
    O sea, hace,… mmhh,… treint… cuarentimuchos años que lo he
    leído y leerlo nuevamente no ha sido sorpresa, recordaba los
    cuentos casi con detalle…. creo que los he leído decenas de veces
    en mi niñez.

    No fueron unánimes los comentarios. Negativos algunos,
    más comprensivos otros, pero quedó en el aire la imagen
    de que los “cuentos de la selva” son cuentos
    de lectura “fresca” o “ingenua” y bastante imaginativa.
    (Hasta hubo quien trajo a Urashima Taro, a la grulla, y otras historias
    tradicionales japonesas).
    Y se embrolló el asunto con las “moralejas”, que si los cuentos
    de Quiroga encierran, o no, moralejas, tal cual las fábulas,
    en las cuales llevan explícitas enseñanzas.

    Hemos leído ocho cuentos de la edición pa`niños,
    (sin los cuentos, Anaconda, Regreso de anaconda y Hombre muerto )

    Tal vez haya “algo” en “La abeja haragana”, algo
    de “solidaridad” en algunos otros, “piedad” en otros cuentos…..

    sigo luego….

  8. pablo dice:

    Luego.

    Digo, no olvidar que son cuentos “para niños”,
    y que los lea un adulto y luego me digan que
    son “infantiles”….. pues claro.
    (nadie espera que Bukowski escriba
    unos cuentos para tu hij@)

    Nos quedamos con las ganas de escuchar a
    David, que tenia un montón de cosas para comentar
    sobre de la simbología de los animales.
    Se habló del tigre (yaguareté) (siempre malo malo malo),
    de la tortuga y su longevidad (no sé si viene al caso),
    las abejas,…..
    pero no estoy seguro si Horacio Quiroga haya tenido en cuenta
    la elección de los animales por su simbología,….
    Escribe Quiroga en “Decálogo del perfecto cuentista”:

    “Toma los personajes de la mano y llévalos firmemente
    hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste.
    No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les interesa ver.
    No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios.
    Ten esto por una verdad absoluta aunque no lo sea.”

    Pero claro, nunca está demás andar revisando las líneas
    de una lectura a futuro y poner unos acentos allí donde
    el autor no puede prever. Digo, Horacio Quiroga leído en 2016….

  9. David dice:

    Querido Pablo:
    ¡Muchas gracias por tus comentarios! No los había visto hasta hoy y me parece muy bien tu propuesta. Efectivamente, yo también he pensado algunas veces que andábamos un mes desfasados :-).
    Perdona por no haber respondido antes.

    Es difícil saber, tal como apuntas, cuáles eran las intenciones de Quiroga al escribir sus cuentos, cuáles eran sus sentimientos. Pero como sabes, el autor a veces nos cuenta cosas de sí mismo sin saberlo. Más general aún: el autor nos cuenta cosas que a veces no tiene intención de contar.

    Vuelvo aquí al simbolismo de los animales y a la idea que me quedé con ganas de expresar en la tertulia. La verdad es que no me parecía muy convincente el desenlace de la historia de los coatíes: ¿Es realmente admisible que una «mamá coatí» sustituya a un hijo muerto por otro solo para dar felicidad a dos cachorros humanos?

    Quizás un niño lector no vea ningún conflicto en este desenlace, o ninguna inverosimilitud. Pero nosotros, como adultos, creo que sí la vemos. Y como decía Mariko en la tertulia, al leer estos cuentos como adultos, las historias adquieren otra perspectiva.

    Desde mi punto de vista, la reacción de la mamá coatí solo se puede entender si consideramos que para el autor, consciente o inconscientemente, esta mamá coatí es (o representa a) la mamá de los «cachorros humanos». «Cachorros humanos», así se les llama en el cuento de Quiroga, si no recuerdo mal. Y creo que no es casual. De este modo, el autor, «animalizando» a los niños, hace más visible esta relación con la mamá coatí.

    Imaginemos este cuento como una ecuación: si aceptamos que el padre de la ficción es el autor (o se le parece mucho) y los cachorros humanos son sus hijos en la realidad (o se les parecen mucho), ¿quién representaría en el cuento a la madre real de sus hijos, a la madre que (como sabemos) se suicidó en la vida real?

    En el cuento, la madre de los niños no aparece. ¿Por qué?, ¿por qué no se dice nada de ella? No está. Es una incógnita. Y el único personaje en el cuento que puede despejar esta incógnita, el único que puede ocupar ese lugar vacío, es la mamá coatí, la única madre que aparece y que actúa como tal de principio a fin. Actúa como tal con sus cachorros coatíes (que en realidad son parte de ella, no son independientes), y actúa también como tal para los cachorros humanos, pues hace todo lo posible para que no sufran, para que no se den cuenta de la muerte de su hijo. Por extensión: para que no sufran por la muerte en general.

    Yo diría que mediante esta ficción, en un plano simbólico, el autor trata de aliviar la herida abierta por la madre muerta en la vida real, dedicando a sus hijos este cuento, sustituyendo a la madre muerta en la vida real con la mamá coatí y sus cachorros en la ficción. En otras palabras: ¿no habría deseado el autor poder ocultar a sus hijos la muerte de la madre real sustituyéndola por otra madre, sin que ellos fueran conscientes del cambio?, ¿no es esto lo que nos sugiere el autor?

    Sabemos que la madre en la vida real no era feliz en la selva, se sentía atrapada (¿enjaulada, como el coatí?) Pero imaginamos que quería a sus hijos, aunque la vida en la selva le pareciera insoportable, y que sus hijos también la querían a ella y que sufrieron con su muerte. También sabemos que la madre, en la vida real, se desesperaba con Quiroga porque este exponía a sus hijos a «peligros controlados» para que estos se hicieran fuertes en la selva. Es la misma actitud que la de la mamá coatí (protectora, como suelen ser las madres) cuando aconseja a sus hijos que no se acerquen al pueblo de los humanos. Me parece, además, que el vínculo entre las dos madres (o entre los coatíes y la madre real muerta) se ve reforzado por el hecho de que los coatíes son animales que, simbólicamente, según he podido leer en algunos textos, aparecen asociados a la fertilidad, otro de los atributos fundamentales de toda madre.

    Los símbolos, en la literatura de la época de Quiroga, son especialmente importantes. Podemos leer en Internet que Quiroga es un escritor «modernista». Pero, ¿qué es el modernismo? Me atrevería a decir, en pocas palabras, que el modernismo es el movimiento que en la literatura en español, gracias a Rubén Darío (primero en Hispanoamérica, luego en España) asume parte de los planteamientos simbolistas y los renueva.

    ¡Espero haberme explicado más o menos bien y que mis ideas no te parezcan demasiado descabelladas! !Hasta pronto!

  10. pablo dice:

    Gracias a vos, David, por tomarte esos minutos para escribir…. así uno se siente menos solo.

    A veces, la gente exagera con eso de que tooodos los “psicoanalistas” en España son argentinos.
    Pero tengo aquí la evidencia que esto no es muy cierto…. el análisis que hace David de el cuento:
    “Historia de dos cachorros de coatí y de dos cachorros de hombre” demuestra que no hace falta
    ser argentino para psicoanalizar a un Quiroga o.. :o)

    No, no me parece descabellado. (y menos en el sentido capilar del asunto).
    Pero sí, me ha convencido de la probable identificación (¿inconsciente?) del autor con el
    personaje del padre de los dos “cachorros” de hombre. Las vivencias extremas, digamos,
    sobrevivir en la selva, resultan ser más difíciles de “disimular” si se está escribiendo “en caliente”.
    También me ha dejado al borde del acantilado aquello de la simbología de los animales protagonistas,
    pero me atengo un chiquitín a lo que el propio Quiroga en el “Decálogo….”…
    pero David es más “estudiao” que uno, así que, aténgase al detalle.

    Invito, si se me permite el atrevimiento, a que se sume alguien más al blog,
    porque a más cabezas, más sabiduría.

    ¿Que yo me contradigo? Pues sí, me contradigo……

    pablo

  11. Yuki dice:

    Gracias, Pablo y David, por las interpretaciones muy interesantes. Entiendo que, obviamente, la expresión “Los cachorros humanos” aparece desde el punto de vista de “mamá coatí” o sea la mamá universal de todos los seres vivos…

    Le conté el argumento de esta historia a mi hija de 10 años y dijo “Los niños humanos estarán contentos porque no quieren ver la muerte…”

    Yuki

  12. Biblioteca Tokio dice:

    Muchas gracias Pablo y Yuki por vuestros comentarios. Para mí es un placer escribir aquí y compartir con vosotros el club de lectura. Ya quisiera yo ser «más estudiado». Más bien creo que, en este espacio común aprendemos todos.
    Me parece muy interesante el decálogo de Quiroga, y muy interesante también el comentario de la hija de Yuki. ¡Gracias por compartirlo!
    ¡Nos vemos el sábado!
    David

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