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Cuentos a los cuarenta, de Laura Freixas, para leer en diciembre

El 6 de diciembre de 2017 en Biblioteca, Club de lectura por | 3 Comentarios

Cuentos_cuarentaLlegamos a nuestra última sesión de lectura del año de la mano de otra escritora española, Laura Freixas, y sus Cuentos a los cuarenta.

El próximo sábado, día 9, a las 10:30h, nos centraremos en el comentario de los primeros tres cuentos del libro, protagonizados por personajes femeninos que se encuentran en esa peligrosa frontera de la «mediana edad». A mitad de camino entre la juventud, que a los cuarenta casi ya ni se recuerda, y la madurez (o debería decir vejez) que acecha a la vuelta de la esquina.

¿Es verdad eso de la crisis de los cuarenta?, ¿somos ya maduros a los cuarenta?, ¿los cuarenta son los nuevos treinta? Muchas de estas preguntas están implícitas en el título que nos propone Laura Freixas y seguramente también en las nueve historias que componen el libro.

Así dice el texto que lo promociona en diferentes librerías:

Cuarenta años: la edad en que uno ya no puede seguir prometiéndose que cuando uno sea mayor hará esto o aquello…La edad en que debe aceptar que la verdadera vida es ésta, la de todos los días, con su mediocridad a cuestas…La edad, entonces, en que los caminos se bifurcan: de un lado la realidad, del otro los sueños.

Mientras que la crítica de Ricardo Senabre en El Cultural apunta lo siguiente:

Las mujeres de Cuentos a los cuarenta se refugian en el pasado, reviven y completan mentalmente deseos truncados o experiencias que sólo perduran en la memoria

Dos citas muy sugerentes y dos estupendos puntos de partida para comenzar la conversación del sábado. Tampoco viene nada mal consultar la página web oficial de la autora para conocer un poco mejor su trayectoria y sus proyectos.

Esta sesión del mes de diciembre cierra también el cuatrimestre, de modo que es tiempo para pensar y proponer lecturas para el comienzo de 2018. ¿Cuál es nuestra propuesta? Aquí la tenéis:

Lecturas previstas para el primer cuatrimestre de 2018:

13 de enero a las 10:30h: El baldío de Augusto Roa Bastos.

10 de febrero a las 10:30h: Amantes y enemigos de Rosa Montero.

10 de marzo a las 10:30h: EXTRA Jóvenes escritoras latinoamericanas, con Brenda Lozano.

21 de abril a las 14:00h: Poemas de Miguel Hernández.

Nos vemos el sábado. Feliz lectura.

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3 comentarios a «Cuentos a los cuarenta, de Laura Freixas, para leer en diciembre»

  1. pablo dice:

    arual saxierf

    Pablo dice:

    Buenas tardes, tanto tiempo sin aparecerme por aquí….
    (bah, la alegría dura poco). Ya estoy otraveznuevamentedenuevo,
    para desazón de más de cuatro….

    Tres cuentos tres de Laura Freixas.

    Estamos hablando de un libro de cuentos que se llama
    “Cuentos a los cuarenta”… y bueno ya tenemos a qué atenernos ¿no?

    Dije, en la sala, (para sorpresa de Tomoko San….), que luego de terminar
    de leer los cuentos, “una jauría de sabores pretéritos resurgieron en
    esta alma esquinada,….bla blas..”
    …. una especie de tristeza que ya, a los cincuenta, sabremos medir sin
    ayuda externa.
    Digo, la autora ya, desde el título, nos advierte que no es una fiesta “exile” o
    un paso de baile de carnaval riojaneiroso, eso de llegar a los cuarenta.
    Que ya no estamos para contar cuántos tenemos, sino cuántos años nos quedan.
    Y eso, siempre y cuando ninguna desgracia nos complique las cuentas….

    Las Puertas.

    Uno, cuando comienza a leer, espera entrar en un universo nuevo en cada cuento.
    Como cuando de repente uno se mete en un cuarto completamente a oscuras,
    los ojos se van acostumbrando y de a poco se visualizan los contornos de los muebles,
    las rendijas de las ventanas y así…..

    En estos cuentos no tenemos tiempo para “acostumbrar la sesera”.
    Ya de entrada nos obliga a encarnar a las protagonistas, sin anestesia.
    En este cuento, desde las primeras palabras nos abruma con la “histérica”
    maquinación de hacerse pasar por delivery, (¿floristería?!, en mi barrio se le
    llamaba florería), vendedora de biblias y hasta testigo de Jehová,
    mucho antes de estar frente a la puerta de la supuesta esposa del amante ……
    bah! todo es como un malentendido…. Tratar de “denunciar” la infidelidad
    de un marido (amante de la protagonista) a una mujer que resulta que no es ni siquiera
    la correcta en un momento (la de la limpieza) y que tampoco resulta la correcta
    al final (la terapeuta), pues ni siquiera ha acertado el edificio del barrio “UR”..
    (“que en la pared pone pone Bloque E, no F…”) (pone pone)
    La insatisfacción, la rutina, la “urbanidad” , los lugares comunes, el hastío,
    no son tristezas de los cuarenta, creo.

    Y creo que Yuki (la de el mensaje por ausencia) se refería a Confucio.
    (de aquí que las participantes comentaron que a los cuarenta, por lo
    menos en japon, no es común andar titubeando……)
    (“titubeando”,….. me suena a “youtubeando” )

    四十歳 「不惑」

    Cuarentas, no titubear (o, no vacilar; o, no estar indeciso)

    De las Analectas de Confucio….

    trataré de explicarme después.
    (Si no hace falta, no.)

  2. pablo dice:

    arual saxierf

    Pablo dice:

    Buenas tardes, tanto tiempo sin aparecerme por aquí….
    (bah, la alegría dura poco). Ya estoy otraveznuevamentedenuevo,
    para desazón de más de cuatro….

    Tres cuentos tres de Laura Freixas.

    Estamos hablando de un libro de cuentos que se llama
    “Cuentos a los cuarenta”… y bueno ya tenemos a qué atenernos ¿no?

    Dije, en la sala, (para sorpresa de Tomoko San….), que luego de terminar
    de leer los cuentos, “una jauría de sabores pretéritos resurgieron en
    esta alma esquinada,….bla blas..”
    …. una especie de tristeza que ya, a los cincuenta, sabremos medir sin
    ayuda externa.
    Digo, la autora ya, desde el título, nos advierte que no es una fiesta “exile” o
    un paso de baile de carnaval riojaneiroso, eso de llegar a los cuarenta.
    Que ya no estamos para contar cuántos tenemos, sino cuántos años nos quedan.
    Y eso, siempre y cuando ninguna desgracia nos complique las cuentas….

    Las Puertas.

    Uno, cuando comienza a leer, espera entrar en un universo nuevo en cada cuento.
    Como cuando de repente uno se mete en un cuarto completamente a oscuras,
    los ojos se van acostumbrando y de a poco se visualizan los contornos de los muebles,
    las rendijas de las ventanas y así…..

    En estos cuentos no tenemos tiempo para “acostumbrar la sesera”.
    Ya de entrada nos obliga a encarnar a las protagonistas, sin anestesia.
    En este cuento, desde las primeras palabras nos abruma con la “histérica”
    maquinación de hacerse pasar por delivery, (¿floristería?!, en mi barrio se le
    llamaba florería), vendedora de biblias y hasta testigo de Jehová,
    mucho antes de estar frente a la puerta de la supuesta esposa del amante ……
    bah! todo es como un malentendido…. Tratar de “denunciar” la infidelidad
    de un marido (amante de la protagonista) a una mujer que resulta que no es ni siquiera
    la correcta en un momento (la de la limpieza) y que tampoco resulta la correcta
    al final (la terapeuta), pues ni siquiera ha acertado el edificio del barrio “UR”..
    (“que en la pared pone pone Bloque E, no F…”) (pone pone)
    La insatisfacción, la rutina, la “urbanidad” , los lugares comunes, el hastío,
    no son tristezas de los cuarenta, creo.

    Y creo que Yuki (la de el mensaje por ausencia) se refería a Confucio.
    (de aquí que las participantes comentaron que a los cuarenta, por lo
    menos en japon, no es común andar titubeando……)
    (“titubeando”,….. me suena a “youtubeando” )

    四十歳 「不惑」

    Cuarentas, no titubear (o, no vacilar; o, no estar indeciso)

    De las Analectas de Confucio….

    trataré de explicarme después.
    (Si no hace falta, no.)

    volveré

  3. pablo dice:

    arual saxierf

    Pablo dice:

    Buenas tardes, tanto tiempo sin aparecerme por aquí….
    (bah, la alegría dura poco). Ya estoy otraveznuevamentedenuevo,
    para desazón de más de cuatro….

    Tres cuentos tres de Laura Freixas.

    Estamos hablando de un libro de cuentos que se llama
    “Cuentos a los cuarenta”… y bueno ya tenemos a qué atenernos ¿no?

    Dije, en la sala, (para sorpresa de Tomoko San….), que luego de terminar
    de leer los cuentos, “una jauría de sabores pretéritos resurgieron en
    esta alma esquinada,….bla blas..”
    …. una especie de tristeza que ya, a los cincuenta, sabremos medir sin
    ayuda externa.
    Digo, la autora ya, desde el título, nos advierte que no es una fiesta “exile” o
    un paso de baile de carnaval riojaneiroso, eso de llegar a los cuarenta.
    Que ya no estamos para contar cuántos tenemos, sino cuántos años nos quedan.
    Y eso, siempre y cuando ninguna desgracia nos complique las cuentas….

    Las Puertas.

    Uno, cuando comienza a leer, espera entrar en un universo nuevo en cada cuento.
    Como cuando de repente uno se mete en un cuarto completamente a oscuras,
    los ojos se van acostumbrando y de a poco se visualizan los contornos de los muebles,
    las rendijas de las ventanas y así…..

    En estos cuentos no tenemos tiempo para “acostumbrar la sesera”.
    Ya de entrada nos obliga a encarnar a las protagonistas, sin anestesia.
    En este cuento, desde las primeras palabras nos abruma con la “histérica”
    maquinación de hacerse pasar por delivery, (¿floristería?!, en mi barrio se le
    llamaba florería), vendedora de biblias y hasta testigo de Jehová,
    mucho antes de estar frente a la puerta de la supuesta esposa del amante ……
    bah! todo es como un malentendido…. Tratar de “denunciar” la infidelidad
    de un marido (amante de la protagonista) a una mujer que resulta que no es ni siquiera
    la correcta en un momento (la de la limpieza) y que tampoco resulta la correcta
    al final (la terapeuta), pues ni siquiera ha acertado el edificio del barrio “UR”..
    (“que en la pared pone pone Bloque E, no F…”) (pone pone)
    La insatisfacción, la rutina, la “urbanidad” , los lugares comunes, el hastío,
    no son tristezas de los cuarenta, creo.

    Y creo que Yuki (la de el mensaje por ausencia) se refería a Confucio.
    (de aquí que las participantes comentaron que a los cuarenta, por lo
    menos en japon, no es común andar titubeando……)
    (“titubeando”,….. me suena a “youtubeando” )

    四十歳 「不惑」

    Cuarentas, no titubear (o, no vacilar; o, no estar indeciso)

    De las Analectas de Confucio….

    trataré de explicarme después.
    (Si no hace falta, no.)

    volveré

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