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Carmen Martín Gaite y “La oficina”, en nuestro club de lectura

Carmen Martín Gaite. Imagen cedida por Ed. SiruelaHace unos años, Laura Freixas, que protagonizó nuestro club de lectura del pasado mes de diciembre, visitó uno de nuestros centros y nos dio algunas de las claves para leer la obra de Carmen Martín Gaite, la autora sobre la que hablaremos el próximo sábado, día 9, en nuestra sesión de lectura de junio.

En aquella ocasión, Laura Freixas recomendaba a los lectores extranjeros El cuarto de atrás, la quinta novela de Carmen Martín Gaite, para comenzar a leer la obra de la autora salmantina, fallecida en el año 2000. Nosotros, sin embargo, hemos optado por una obra más breve, un cuento largo titulado «La oficina».

Laura Freixas apuntaba además otras características del estilo y la obra de Martín Gaite: «su gran capacidad de análisis, de reflexión, de introspección, su capacidad de mezclar, con naturalidad, lo popular y cotidiano con lo culto, la enorme riqueza y plasticidad de su lenguaje y, cómo no, la gran variedad de géneros que aborda en su obra: novela, cuento, teatro, ensayo, diario, autobiografía…»

La autora de obras tan reconocidas como Entre visillos, Retahílas o Caperucita en Manhattan profundizó además en su obra, según Freixas, en temas propios de la mujer que apenas habían sido tratados en la literatura española hasta entonces: la relación madre-hija, el personaje del ama de casa, la introspección femenina, los distintos modelos de mujer… la disección crítica de los roles de género, la desigualdad, relación de poder e incomunicación entre los sexos…

Merece la pena leer la entrevista completa a Laura Freixas, sobre Carmen Martín Gaite y sobre su propia obra, tal como quedó recogida en el blog del Instituto Cervantes de Dublín. Pero sobre nuestra autora del mes de junio hay, como casi siempre, mucha información en Internet.

A continuación, ofrecemos algunos enlaces que pueden ser de interés para quien quiera profundizar en su perfil biográfico y literario:

Os esperamos el sábado, a las 10:30h. No os olvidéis de reservar.

¡Feliz lectura!

Lecturas programadas para el segundo cuatrimestre de 2018:
(Sábados a las 10:30)

9 de junio: «La oficina», Carmen Martín Gaite. ¡Reserva ahora!
21 de julio: «Flores oscuras», Sergio Ramírez.

Sesiones moderadas por David Carrión, jefe de biblioteca.

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7 comentarios a «Carmen Martín Gaite y “La oficina”, en nuestro club de lectura»

  1. pablo dice:

    buenos días.

    Veo que David no puede con su genio al elegir los cuentos.
    No creo en la intencionalidad (mala) de sus selecciones,
    pero sí creo en su intuición para descubrir cuentos con temas
    sensibles a nuestros participantes del club de lectura.
    Un muchacho con trabajo monótono (¿quien esto escribe?).
    Una muchacha que no se va a casar…. (¿?)
    Mmm, polémica….. polisémica, …poligonal… polivalente….
    : “”POLICÍA, a por David, por provocador e irrefutable””

    sea, no lo tomen en serio, que es broma, ¿eh?

  2. Biblioteca Tokio dice:

    Ay Pablo, qué bien me conoces 😉

  3. pablo dice:

    Vamos a ver si sale….

    La oficina (Madrid enero de 1954)

    No vamos a contar la trama del cuento pues se supone que ya lo leímos,
    así que vayamos al grano…. (…dudas, dudas… suele suceder que el grano
    esta en lo profundo del fruto, por eso, tal vez eso de “ir al grano” no siempre
    significa que recorreremos el camino más rápido para llegar a éste (el grano).
    O sea, descifrar la trama (ir al grano) tal vez nos lleve, por el contrario, más
    tiempo que lo previsto,….. 1954….. 2018….. mmm…
    (tampoco vamos a dar clases, ahora, de fruticultura mediterránea, ¿no?)
    Uno termina de leer por primera vez este cuento y a impresión inmediata
    es una especie de sensación densa, pesada y pegajosa (en el buen sentido…)
    de una atmósfera crepuscular.
    Desde el tono de la narración en tercera persona, el monólogo interno en
    primera persona de Matías y Mercedes. Todo, o casi todo, con su acento
    tristón y descorazonado… ya desde la primera frase nos despabila con un
    hombre adormecido, maquinal…. bostezo, manos postizas y el nombre que se
    le gasta como canto rodado (aquí las muchachas del club no agarraron eso
    del canto rodado, escribo en japones 礫 ), esas piedras que al elegir una y
    luego arrojarla al montoncito, será poco probable encontrarla otra vez,
    son indistinguibles unas de otras en el montoncito……

    paréntesis, no escribí el mes anterior para no parecer desagradecido.
    Nos visitó el propio autor y si además de eso vamos a criticar un libro
    suyo…. (pero al final lo critico desde aquí…..) Rosario Tijeras es un libro
    entretenido y llevadero, peeeero (otra vez un perro) a mi me gustan las
    sorpresas con las palabras, todo o casi todo en Rosario Tijeras puede ser
    “traducido” al cine y no pasa nada raro, a no ser que cambiemos la historia…..
    Pero repasando algunas frases de Gaite:
    eso de “… sentir que a su nombre se le iban gastando las esquinas como a
    un viejo canto rodado.”
    o “El señor Tortosa hablaba en letras mayúsculas, las mismas cada vez, pero
    barajadas de distinta manera….”
    “… Se atropellaban fatigosamente, deseando acabar, y parecían seguros de estar
    equivocados;…” o cosas así…
    Digo me gusta leer y que me sorprendan con las palabras y no con palabras
    que se pueden traducir en imágenes, …. traten de ver si se pueden hacer imágenes
    con las dos frases citadas y verán que es bastante descabellado.
    cerrar paréntesis.

    Al leer el cuento por quinta vez, digo, para sacarle más jugo (otra vez las frutas…..!)
    y me encuentro con sorpresas de esas que me entretienen como para leerlo una sexta vez.
    Los ritmos de la narración que cambian y se vuelven frenéticos, minuciosos cuando
    comienza a detallar una situación, digamos el paseo de Mercedes y su amiga por el centro
    (página 381 desde arriba,) o la vuelta de Matías a su casa en el metro, “filas y filas de
    rostros sufridos… (página 386) o en la página 395 “Mercedes no volvía. …..”.

    Dos cositas bien nutritivas (otra vez las frutas!? ) por hoy.

    Cuando realiza una enumeración, las palabras o frases vecinas que nos confunden,
    y a propósito, supongo yo, nos obligan a una asociación absurda y conflictiva, vamos a ver:

    “… de manos que agarraban cantarillas, niños pequeños, paquetes de libros, maletas,
    ramos de flores, y fuentes de pasteles con su carta para otra persona.”…. ” atento cada uno
    a no perder su objeto” ……. (página 386)
    Digo, un niño pequeño allí, entre tantos otros “objetos”. !

    “Voy a fregar el retrete. Me bajo a por vinagre. A la madre de le hubiera gustado tener una nuera.
    La madre de Matías tenía su capacho de hule y todas la mujeres del barrio tenían uno.” (página 386)
    Digo, una nuera entre retretes y capachos de hule, más deshumanización?!!

    “Como me la deben estar arrugando-pensaba-. Y también la voy atener que lavar. Es una pena. El vestido
    azul me encogió”
    ¿que tal lo pasas?
    Estupendo, muy bien.” (página 389)
    Digo, estar en una fiesta, mentir que la pasa estupendo….. está más preocupada por el vestido
    que ninguna otra cosa……

    “Conque Matías Manzano, el muerto, tenía una madre-su desconsolada madre, Juliana Fernández..-.
    Treinta y tres años, Y también una edad.”
    Digo, que un ser humano siempre tiene un edad y por suerte también una madre, caramba!!!!

    Hay todavía más, los papelitos con las palabras, en los bolsillos, las propinas a repartir, las mayúsculas de
    Tortosa, el baile del casamiento, la lista de las películas favoritas de Mercedes, los colores que Matías
    pone a las personas……. uf, creo que tengo sueño…..

    sigo mañana

    Digo, de tanto grano, de tanta fruta de que hablamos, me temo que adivinarán porqué.
    Matías “Manzano”…..

    (era mi intención aburrirlos, espero haber fracasado en el intento :oP

    pablo

  4. David dice:

    Manzano, es verdad. Es curioso que no hayamos reparado en el apellido del protagonista. Un árbol enfermo, como las chimeneas que él se detiene a observar algunas tardes a través de la ventana: plantas raquíticas… algunas de ellas parecen estar muertas… y entonces él escribe en uno de sus papelitos «chimenea», como intentando desentrañar el verdadero sabor de esa palabra, sus esquinas, sus matices, su color. Pero para entonces ya todo está perdido. Su nombre desgastado, las chimeneas muertas, las palabras que escribe se deshacen en su bolsillo.

    Solo quedan las frases opacas, insistentes y vacías, entreveradas como placas de acero «Condición suspensiva…», «persona de solvencia…», «plazo de un mes…». Son frases hechas, grises, maquinales, como lo son Matías y Mercedes. Ha ganado la soledad, la incomunicación, la grisura, la muerte.

  5. pablo dice:

    buenos días

    Solo para comentar la entrada de David,
    que es más oscura y contundente que cuento mismo. :o)

    Hasta anteayer comenté sobre lo escrito en el
    papel. Hay en las entrañas de las hojas algo
    más que palabras ordenadas, bien dice David con
    eso de “ha ganado la soledad, la incomunicación…..”
    trataré de arriar la ideas y colocarlas en este cuadrito de la página del blog , que es
    muy estrecho, pero mis ideas son flaquitas flaquitas así que seguro caben y sobra lugar.

    Y recordar que hubo comentarios que me
    gustaron mucho de Yuki, la señorita a su lado,
    (para los nombres, no me llamen) de Hiroko
    (las estaciones del metro…) y voy a ver si recupero la memoria y expongo sin errores
    de interpretación, he dicho.

    que tengan un buen día

  6. pablo dice:

    buenas tardes!

    solo para un comentario,
    leímos hace unos años “La maravilosa vida breve de Oscar Wao”.

    Y veo que me lo agarraron a Junot Diaz.

    :o(

  7. pablo dice:

    Vamos a ver si podemos reducir los comentarios… :o)

    Se habló en la sala sobre la impresión general del cuento,
    y resultó que “tristeza” no fue unánime.
    Uno se pone triste cuando un cuento de 1954,
    que “denuncia” la deshumanización, la alienación (Yuki!)
    de la sociedad urbana, la rutina, la condición laboral, la soledad,
    la incomunicación,…..que aún hoy sigue vigente…
    y peor todavía más grave que en aquellos días.
    (karoshi, acosos de poder, acoso sexual, bulling,etcétera
    etcétera, )
    Por supuesto, estamos hablando de cuestiones absolutamente
    “extraliterarias”. O sea, un cuento triste por “afuera”.

    Pero el cuento termina con una muerte digamos “natural”,
    un “hombre enfermo”, bah!…. que se muere y listo,
    nada extraño…. ni triste, según Takako y Tomoko (y se me
    olvidará alguien más…..)

    Y no es que a uno le causa tristeza “literaria” una muerte en un cuento.
    Es muy probable que sí. La desaparición de un ser querido, la muerte
    del héroe antihéroe, un absurdo accidente degollador, es probable
    que cause tristeza o algo que llamamos tristeza (hay que definir esa
    palabra para poder seguir). Pero también lo contrario existe en los libros.
    El cuento de Borges “Funes, el memorioso”, la muerte del protagonista,
    narrada así como venía escrito el relato, es una inmensa broma, muy graciosa.

    Pero “La oficina” es para uno triste, en casi todas las lecturas posibles, digo,
    “literarias y extraliterarias” , porque el relato es grisáceo, crepuscular, y
    además los personajes no están dando saltos de alegría que digamos.
    Serán personas “normales”, pero se intuye que la autora nos pone
    en las narices ( ¿porqué se usará el plural en “narices”, aquí?)
    que esa “normalidad” es anómala, no debería ser tan cruel
    eso de ser descartable, o reemplazable con tanta liviandad.
    El relato se entrelaza con párrafos de tensión y de tranquilidad,
    y nos lleva de aquí a allá, y siempre dentro de esa “normalidad”,
    y que nos da respiro (las migajas de pan a los pájaros, de Matías.
    El juego de ponerles colores a las personas.
    La conversación de Mercedes y Rosaura por teléfono. La rutina de los
    bigudís (ruleros, en argentino)…. pero que como toda distensión,
    propone una nueva tensión, más aguda ( u obtusa, según el ángulo del lector).

    Comento que me puse un poco pesado en la sala con eso de la
    tristeza, que Takako y Tomoko no ven en este cuento…..
    pero sí, agrego, me puso de buen humor los comentarios de
    Yuki y Hiroko (creo que esos son los nombres correctos).
    Yuki, por el comentario con la palabra “alienación” en su buen contexto.
    (¿escuela de Frankfurt?, ¿Max Horkheimer? ¿Theodor Adorno?,
    o mejor todavía ¿Walter Benjamin?) una alegría, vea señor.
    Y Hiroko con la rara metáfora de las estaciones del metro,
    que Matías se “baja” una estación anterior a Mercedes,…..
    (¿se “baja” antes? ¿se muere antes?) otra alegría, vea usted.

    He escrito todo esto con la má’buena intención, y que me disculpen
    Takako, Tomoko, Yuki y Hiroko si he malinterpretado alguna idea…..
    De ser así, invito al desagravio mediante este medio……

    Que quede claro, que me gustó el cuento La oficina,
    lo cual no significa que me gusta “todo” lo que escribe Gaite.
    (que si leímos Entrevisillos y no me disgustó, pero tampoco me
    gustó tanto.)

    ….otra vez quedó largo el comentario,…..

    si me sale algo, escribo luego…..

    buenas tardes

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